La fijación de objetivos es la clave del éxito laboral. No, esta entrada no pretende ser un texto de motivación personal o pseudo-psicológico. Sin embargo, la extrema especialización que ha sobrevenido el mercado laboral actual ha dotado de importancia a esta frase en el marco profesional. Cuando el panorama laboral requiere de profesionales en materias cada vez más específicas, la fijación de unos objetivos claros durante la etapa académica resultan determinantes para favorecer una posterior inserción laboral.

En este sentido podemos observar cómo este fenómeno, que afecta al mercado laboral, ha influido también en el ámbito académico:

Total de egresados según estudios y por curso académico

egresados y mercado laboral

Mientras que al término del curso 2008/2009 el total de egresados de titulaciones de máster suponía un 9,3% respecto a los alumnos que obtuvieron un título universitario de primer o segundo ciclo, en el curso 2013/2014 esa cifra aumenta hasta el 28,91%. Estadísticas más que significativas del rumbo que toma la educación superior, en consonancia con el mercado laboral.

Si la fijación de objetivos y, en consecuencia, la especialización son importantes, debemos preguntarnos donde se encuentra el problema cuando no existen dichas metas. A la luz de los datos, existe un gran número de titulados superiores cuya formación termina en los primeros ciclos de la enseñanza universitaria y para los que no existe un propósito exacto en cuanto a perspectivas laborales. Es indudable que la crisis económica ha tenido una gran influencia en esta desmotivación o desorientación, sin embargo existen otros factores que provocan esta situación.

Por un lado, la falta de orientación laboral y académica en los momentos clave del recorrido vital del alumno. Esta orientación supone un punto flaco en el sistema educativo español. Los alumnos deben tomar decisiones que marcarán gran parte de su vida a edades tempranas. Un niño con 16 años debe tomar la decisión de estudiar bachiller, dirigirse a ciclos formativos o iniciar su actividad laboral, con una orientación mínima en el mejor de los casos. Por tanto, la falta de madurez a la hora de tomar decisiones importantes influye sin duda en el devenir futuro.

Por otro lado, la crisis económica ha traído la creencia de que hay que formarse para mejorar la empleabilidad. Ésta es una idea con la cual no puedo estar más de acuerdo, pero que puede ser malinterpretada. Existen multitud de salidas educativas para adolescentes que terminan sus estudios obligatorios, sin embargo parece existir una tendencia a favorecer los estudios universitarios por encima de otras posibilidades. Este hecho sitúa a los recién graduados de la educación obligatoria a enfrentarse a la encrucijada entre el deber y el querer hacer, puesto que son predispuestos a seguir con sus estudios a ámbitos universitarios, en un momento en el que debería buscarse un equilibrio entre la vocación y las posibilidades laborales.

En cualquier caso, no podemos achacar a malas decisiones o falta de madurez los males de la situación laboral juvenil, ya que los sistemas de orientación laboral y académica han evolucionado a un ritmo más lento que los cambios producidos en el mercado laboral. Además de no haber sabido ganar un papel más relevante en el ámbito universitario, donde existen buenas propuestas pero se encuentran infrautilizadas.

Aun así, debemos ser positivos respecto a las futuras generaciones de titulados. Se sobreviene una de las promociones de jóvenes mejor formada en el ámbito teórico. Las universidades están formando grandes investigadores, y es una laboral de orientación el ayudarles a que se conviertan en profesionales de su especialidad laboral. El fomento de mecanismos como las prácticas en empresas, que respeten la formación de los estudiantes, pueden ser claves para encontrar esa aproximación entre el mundo laboral y académico, que en la actualidad se encuentran tan distantes. Y así evitar que existan titulados universitarios que no se vean capaces de enfrentarse a un puesto de trabajo. El conocimiento de las distintas realidades será el que ayude a cada persona a fijar sus objetivos de forma adecuada.