El pasado 11 de septiembre se celebró una curiosa jornada de charlas en el espacio colaborativo “Las naves” de Valencia. Una jornada mensual cuyo título no deja indiferente, Fuckup Nights. Y no solo tiene el título como llamativo este evento, sino que su contenido representa una renovación en la concepción española del emprendedor

El acto se centra en la exposición de fracasos de emprendedores que intentaron ganarse la vida a través de su idea de negocio. Un hecho que, en una sociedad donde la cultura emprendedora está dando prácticamente sus primeros pasos, resulta romper con determinados estereotipos.

Quien lea estas líneas puede pensar que una idea como esta no tiene razón de ser, ¿a qué persona puede motivarle los fracasos de otros para embarcarse en la aventura de emprender?

Y es ahí donde radica la gran diferencia entre la cultura del emprendimiento en Europa y Estados Unidos. Los fracasos al otro lado del charco se incluyen en el curriculum vitae. Se entiende que, una persona capaz de arriesgar por una idea propia y llevar a cabo las labores de poner en marcha un negocio, tendrá ciertas habilidades que esta experiencia le ha proporcionado.

Fijando la mirada en España, el período de crisis económica ha despertado en gran manera el interés por la creación de empresas. Si se echa una mirada a las políticas activas dirigidas al fomento de la iniciativa empresarial a escala autonómica, los resultados son bastante claros:

grafico emprendedores

Desde el año 2007, la tendencia en los recursos destinados a la creación de empresas es ascendente, exceptuando el gran recorte en políticas activas de empleo sufrido en 2012, en el que las cifras caen. La gran diferencia si se compara con la evolución general de las políticas activas de empleo en los mismos territorios, es que las cifras totales siguen siendo superiores a los años pre-crisis. Por tanto, la creación de empresas y el fomento de los emprendedores, es la única política activa que, a pesar de la recesión económica, se encuentra con un presupuesto superior a los años de bonanza económica.

La apuesta en favor de los emprendedores por parte de los legisladores es clara y eventos como el mencionado al principio de la entrada hacen ser positivos respecto a la implantación de una cultura que, en España, aún debe madurar. La forma de hacerlo, o las políticas a llevar a cabo, son un tema que merecería una nueva entrada.