Ayer, con fecha 17/07/2014, se hicieron públicas una declaraciones de Francisco Zamora, presidente de la Federación Valenciana de Empresas de la Construcción (Fevec)[1]. En esta comparecencia pública, el representante de dicha asociación defiende la importancia de revitalizar el sector de la construcción, haciendo referencia a las cifras de empleo que generaba previamente a la crisis económica.

Sin embargo, debe plantearse las graves consecuencias que un modelo de crecimiento económico basado en un sector como el de la construcción ha generado en el mercado laboral español. Una de las grandes problemáticas respecto al empleo en España, es la falta de formación de un gran grupo de la población, cuya única experiencia se basa en la construcción. Cuando esta actividad económica ha demostrado haber sido sobredimensionada en los años previos a la recesión, resulta muy difícil reinsertar a estas personas en el mercado laboral, si no es a través de reciclaje profesional. Por tanto, proponer como solución volver al modelo anterior no debería ser una opción, puesto que resulta una huida hacia delante.

Cabe señalar que estas observaciones nada tienen que ver con interpretaciones mal intencionadas acerca de los trabajadores que en su momento decidieron dedicarse a estas profesiones, tales como las que en su día espetó la presidenta del Círculo de Empresarios, Mónica Oriol[2]. Culpar a alguien de tomar una decisión en búsqueda de mejorar económica y socialmente es, simplemente, deleznable, más cuando en su momento desde todos los ámbitos se fomentaba el sector de la construcción como el motor del crecimiento económico, acallando a aquellas voces que advertían la burbuja que se estaba creando.

A pesar de esto, no falta razón a Zamora cuando hace referencia al uso del sector como “chivo expiatorio” de la crisis económica, señalado acertadamente al sector financiero como parte del problema. En este sentido, se refiere a la parte inmobiliaria del sector de la construcción para destacar la competencia desleal que suponen las facilidades que se dan a los clientes para acceder a hipotecas de inmuebles propiedad de los bancos, hundiendo más si cabe, al sector inmobiliario.

En definitiva, una llamada de auxilio que, como en todos los casos, esconde intereses privados, pero que no deja de ser interesante analizar. Gestionar adecuadamente estas situaciones que, irremediablemente, afectarán al mercado laboral es tarea de los poderes públicos, como coordinadores del proceso. En cualquier caso, reclamar que el sector de la construcción sea el motor que reactive la economía, pese a reconocer la importancia de esta actividad, resulta ahondar en un error que ya se ha cometido en el pasado. Colocar todos los huevos en la misma cesta.

 

[1] http://www.lasprovincias.es/economia/201407/18/crisis-destruye-empleos-empresas-20140717235448-v.html

[2] http://www.antena3.com/programas/espejo-publico/noticias/monica-oriol-pagamos-millon-personas-que-valen-nada_2014042500054.html